
Normalmente mis post no son tan reflexivos, pero hoy me apetece compartir algo con vosotros. La amabilidad ha muerto. Parece que es el signo de nuestros tiempos, el resultado de la vida en la ciudad, el miedo a los extraños, las prisas, el estrés, la falta de sentido común. Ayer he vivido uno de esos momentos en los que esto queda patente. Mientras esperaba en un semáforo en un cruce, una señora a aparcado su enorme coche en la esquina por la que yo tenía que girar, dejando la mitad del mismo en medio de la carretera, molestando a todos los que allí estábamos e incluso poniéndonos en peligro al girar sin visibilidad. He bajado un poco la ventanilla para decírselo y no sólo me ha gritado que me metiera en mis asuntos sino que directamente se ha puesto a insultarme. Mi profesor de autoescuela, Félix, decía que el buen conductor es el que le facilita las cosas a los demás, una norma que deberíamos aplicarnos en otras parcelas de nuestra vida. Es evidente que esta persona no solo no es buena conductora sino que carece del más mínimo civismo.
Pero la realidad es que cada uno va a lo suyo: limpias el cenicero de tu coche en el primer sitio que se te ocurre, porque al fin y al cabo ya pagas impuestos para que alguien lo limpie, sin pensar que quizás esos impuestos se podrían dedicar a otras cosas. Lo mismo ocurre con los que pasean a los perros y no piensan en que alguien vendrá detrás, casi nadie te da los buenos días y menos aún las gracias y si algo que desean implica pasar por encima tuyo, lo harán.... Esto son solo algunos ejemplos, pero tristísimos ejemplo. Ejemplos que a todos los que vivimos en esta sociedad de la información nos alimentan diariamente, de forma irresponsable, los medios de comunicación.
Vivimos en una sociedad dominada por los medios de comunicación, desde los que se nos transmite constantemente un mensaje de crispación que, si en otras épocas podían no filtrarse tan directamente al público que tenia formas de ocio diferentes a las actuales, hoy en día parecen haber sido absorbidos sin el más mínimo espíritu de crítica y vuelven como un bumerang contra la propia sociedad. Es nuestra responsabilidad no quedarnos mudos ante esto, aunque suena un poco hippie cuando lo dices en alto :D. Pero si nos paramos a pensarlo, el simple hecho de que seamos un poco más amables, puede suponer un gran cambio, como dice el proverbio oriental:
Si hay luz en el alma
Habrá belleza en la persona.
Si hay belleza en la persona,
habrá armonía en el hogar.
Si hay armonía en el hogar,
habrá orden en la nación.
Si hay orden en la nación,
habrá paz en el mundo.
En plena crisis post insultos de la conductora "psicópata", he encontrado una página que me ha hecho, al menos, recuperar parte de la esperanza. Se llama Operation Nice (Operación Amabilidad) y en ella se recogen iniciativas destinadas a vivir la vida con un poco más de respeto a los demás. El objetivo es ser proactivamente amable. La amabilidad puede cambiar el mundo, dice la autora y tiene razón. Es además un principio psicológico llamado de "reciprocidad" por el que tendemos a devolver lo que recibimos. Este tema es, además, ampliable a muchos aspectos, y muchos personajes conocidos (políticos, artistas...) deberían tomar buena nota. Ahora estamos tan a la defensiva en todo, que será difícil que veamos los resultados, pero os aseguro que es contagioso.
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Foto: Dotbenjamin